Al
norte de la cordillera que atraviesa la provincia, desde la Serranía
de Ronda hasta las sierras de la Axarquía, se extiende un
territorio que es cruce de caminos entre la Andalucía del
Guadalquivir y la mediterránea.
La comarca de Antequera, tierra de llanuras y de campos ondulados
salpicados de cerros y colinas, ofrece al viajero desde Cuevas de
San Marcos a Cañete la Real, un paisaje de vega, campo y
monumentos. Monumentos del hombre, que desde los dólmenes
a las iglesias barrocas hacen de Antequera una joya del patrimonio
histórico andaluz y monumentos de la naturaleza, que desde
la Laguna de Fuente de Piedra a la Sierra del Torcal hacen del agua
señora del paisaje; en una, como refugio sagrado de flamencos;
en la otra, como templo misterioso de piedra que el agua ha labrado
desde que la montaña emergió del fondo del mar.
Más allá de Antequera, desde Campillos a Teba y desde
Ardales a Bobadilla, los ríos se convierten en lagos y los
cerros se coronan de castillos y fortalezas, uniendo naturaleza
e historia en uno de los recorridos más atractivos de Andalucía.
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